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martes, 29 de agosto de 2017

Desde los Llanos del Hospital hasta el Refugio de la Renclusa y el Forau de Aigualluts. Valle de Benasque

Este principio de verano hemos tenido la oportunidad de hacer una ruta circular desde el fondo del Valle de Benasque hasta el refugio de La Renclusa, pasando por el Forau del Aigualluts, una buena caminata de unos 600 metros de desnivel y casi circular. 



El comienzo se sitúa en el final de la carretera del Valle de Benasque, donde se toman los autobuses que en época estival nos llevan al Forau, hay un aparcamiento (recientemente ampliado) gratuito en el que dejaremos el coche y comenzaremos a caminar.


Se puede ir por la carretera o bien por el sendero marcado a campo través, nosotros recomendamos esta última opción, aunque la vuelta si vienes algo cascado se puede tomar la carretera.


Al poco de comenzar pasaremos por el hotel que se encuentra en los Llanos del Hospital.



El comienzo es con muy poca pendiente y veremos varias señales de otras rutas que se pueden hacer, nosotros seguiremos la dirección Renclusa y Forau.


Los lirios de montaña tienen un colorido excepcional.




Aproximadamente en una hora y algo estaremos donde paran los autobuses que suben hasta aquí.


Y unos 15 minutos después llegaremos a un cruce, es aquí donde comienza la parte circular de la ruta. Podemos tomar la dirección que queramos, nosotros subimos primero hacia el refugio, es el tramo más fuerte de subida.


Hasta La Renclusa hay por lo menos 45 minutos de fuerte subida por un sendero muy bien señalizado y sin ninguna complicación.


Hasta el refugio habremos invertido unas dos horas y media y bien merecemos un descanso y un buen bocata. Desde aquí podemos seguir hasta el ibón del mismo nombre, pero deberemos tener en cuenta que son al menos otro par de horas más.


Nosotros optamos ese día por seguir subiendo dirección al Forau por el collado que se encuentra a unos 20 minutos de fuerte subida y desde el cual comenzaremos a divisar los llanos que recogen gran parte del agua que baja de los tresmiles que rodean este precioso valle.




Tras una prolongada bajada llegaremos a estos llanos y a la cascada que se desploma y desaparece bajo tierra para luego aparecer en el Valle de Arán y terminar en el río Garona cruzando gran parte del Francia.



Tendremos oportunidad de ver esta fabulosa cascada desde varias persectivas conforme vamos bajando.



Y también merece la pena detenerse en el mirador donde el agua se filtra tierra adentro.


Continuaremos bajando hasta llegar al cruce donde nos dirigimos anteriormente hacia el refugio, a partir de ahí habrá que desandar el camino anterior y llegar a nuestro punto de partida. Es una excursión sin ninguna dificultad salvo el fuerte desnivel que salvamos, por lo que es recomendable tomárselo con tranquilidad y llevar alimentos y abrigo porque esta zona es de alta montaña y nunca se sabe que puede pasar con la climatología.


miércoles, 16 de agosto de 2017

El Valle de Isábena

Un descubrimiento reciente para nosotros ha sido el escondido Valle de Isábena, una joya natural e histórica que se encuentra a caballo entre el Valle de Benasque y el de Arán y por ello un tanto olvidado del turismo que visita estos dos valles pirenaicos. En la carretera que va desde el Pont de Suert hasta Castejón de Sos, a unos 6 kilómetros nos encontramos con un cruce a nuestra izquierda que nos marca hacia Bonansa, se trata de una pequeña subida hacia este pueblo que puede ser nuestra primera parada.


Bonansa es pequeñito y coqueto, con arquitectura tradicional basada en la piedra y con su pequeña iglesia.





A partir de ahí seguimos la carretera y llegaremos a un collado y bajaremos hasta un congosto que conforma el río Isábena y que desgraciadamente no tiene donde poder parar un momento para admirar su belleza. En algunos lugares las paredes practicamente casi se tocan. Se trata del Congosto de Obarra.


Y justo cuando termina este congosto nos aparece a nuestra izquierda el Monasterio de Obarra, otro lugar idílico y lleno de historia. Dejaremos el coche en un área de descanso con caseta de información y andaremos unos diez minutos hacia donde se encuentra enclavado esta joya histórica.





Vuelta al coche y parada en Serraduy, cuya entrada se hace por un puente medieval que nos dejará frente a la iglesia de San Martín.




Y nuestra jornada finalizo en una pequeña joya como es Roda de Isábena, indescriptible la belleza de este pequeño pueblo situado en una atalaya desde la que se divisa gran parte del valle.



Un paseo por sus calles nos transporta a tiempo pasados, precioso, bien cuidado, silencioso, con bonitas vistas...en fin una delicia que podemos finalizar almorzando en algún restaurante que tienen muy buena relación calidad precio.





El recorrido lo podemos alargar hasta donde queramos y las paradas pueden igualmente, nosotros es la primera vez que hemos estado por este bonito valle pero no descartamos más incursiones en sucesivas visitas a la zona.




lunes, 27 de julio de 2015

El Puente de San Urbez. Parque Nacional de Ordesa

Para los amantes de enriquecer las vistas y poco dados a las grandes rutas pirenáicas, el cañón que ha horadado el río Bellos en pleno Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en Huesca, es un lugar maravilloso para recrearse en una obra maestra más de la naturaleza. Y el puente que da acceso a la Ermita de San Urbez uno de esos lugares donde la contemplación simplemente nos proporciona un gran placer.



El Cañón de Añisclo es una profunda herida que el río ha ido haciendo poco a poco en su correr diario y que se extiende más de 25 kilómetros desde las mismas faldas del Monte Perdido hasta el Valle de Aso. El fenómeno se da porque sus aguas son un poco ácidas y eso es lo que provoca la erosión de la roca caliza.


La zona más estrecha del cañón se da en las cercanías de este puente y sobrecoge el asomarse a su borde y ver abajo las aguas color turquesa encauzadas entre grandes paredes.




Con tan solo cruzar el río podemos acercarnos a la diminuta ermita de San Urbez que se encuentra incrustada en una de esas enormes paredes verticales. El acceso a este peculiar lugar se hace desde Ainsa, hay que tomar la carretera hacia Francia y a la altura de Escalona encontraremos las señalizaciones convenientes que nos llevan hacia el Cañón de Añisclo, en verano el recorrido es circular por la gran afluencia de visitantes y la estrechez de estas carreteras de montaña.


miércoles, 17 de junio de 2015

El Cañon de Añisclo. Ordesa

En pleno pirineo oscense y en el maravilloso parque nacional de Ordesa se encaja entre grandes montañas el cañón de Añisclo, una impresionante brecha que el río Bellos ha horadado poco ha poco hasta convertirse en un estrecho pasillo que se abre paso hacia tierras más llanas. Durante más de 10 kilómetros se extiende desde los pies mismos del circo de Añisclo hasta que el río Bellos se mezcla con el Aso tierras más abajo.




Toboganes, cascadas, fuentes, bosques, miradores de vértigo, ermitas, puentes, carreteras estrechas, senderos sinuosos, en definitiva pirineos en su más puro estado. Que pueden ser recorridos a patitas o bien darnos un paseo coche para tener una visión más o menos completa de este sector del parque nacional más bonito que existe en la península ibérica.


La carretera que nos acerca a este enclave tiene ciertas restricciones de circulación en temporada de verano por su estrechez y la gran cantidad de vehículos que atraen estos parajes. Pero tendremos la oportunidad de pararnos en varios miradores que nos mostraran una parte de estos parajes.  Si lo que queremos es adentrarnos en el mismo cañón también existe la posibilidad de un sendero que se encajona en el mismo y por el que merece la pena adentrarse, y que sinceramente  merece la pena hacer.









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