martes, 19 de septiembre de 2017

Frigiliana.Málaga

El blanco de la cal, las macetas pintadas de colores, el entorno montañoso, la cercanía del mar, las calles estrechas y empinadas, los escalones, la limpieza, la herencia morisca, los cultivos tropicales, la tranquilidad y todo un largo etcetera hacen de un paseo por Figiliana (Málaga) una magnífica experiencia para cualquier visitante (y no son pocos) que decidan acercarse a ese bonito pueblo de la axarquía malagueña.



No llegar muy tarde a las proximidades del pueblo para poder aparcar sin problemas es una recomendación que sobre todo en puentes y verano es más que necesaria, ya que esta localidad es cada vez más conocida y son miles las visitas que recibe. 



Recomiendo un paseo tranquilo por sus calles, dejandonos llevar por nuestra intuición, primero subiendo a la parte alta del pueblo. Incluso podemos llegar hasta la zona de pinar que existe en la parte de la loma que sustenta el pueblo. Allí podemos ver también mejores perspectivas del pueblo y de las Sierras de Almijara, Tejeda y Alhama que practicamente desembocan en las espaldas de Frigiliana. Incluso si tenemos un poco de paciencia y algo de silencio tendremos la oportunidad de observar las cabras montesas que se acercan a los alrededores.



Luego bajaremos otra vez a las calles del pueblo y seguiremos nuestro periplo por el mismo hasta que nos cansemos y decidamos hacer parada y fonda en alguno de los muchos bares y restaurantes del pueblo donde poder degustar su variada gastronomía.







lunes, 18 de septiembre de 2017

Rio Borosa. Cazorla, Segura y Las Villas

Por muy cargada de gente que vaya siempre, por muy repetitiva que sea, por fácil, por encantadora, por espectacular y por todo lo que queráis la ruta del río Borosa, desde la piscifactoria hasta donde queramos  o nuestras fuerzas nos permitan llegar, es la más popular de las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas y siempre merece la pena dedicarle un día a hacerla.


En la carretera A-319 a la altura del centro de interpretación de la Torre del Vinagre nos desviaremos hacia la derecha y un poco más adelante tendremos una buena explanada para aparcar, ojo que si vamos en temporada alta y algo tarde nos podemos encontrar sin aparcamiento.


Muy pronto sus pozas cristalinas y su saltos de agua nos cautivarán. Un carril con buen piso nos acompañará la primera parte del sendero y el río Borosa, protagonista durante todo el día, lo tendremos a nuestra derecha. Merece la pena pararse de vez en cuando a contemplarlo desde sus orillas.




Un lagarto ocelado nos contempla desde una roca a la espera de que el sol active su organismo.


Aproximadamente a los tres kilómetros y tras cruzar el río veremos un pliegue verdaderamente espectacular y perfectamente explicado y señalizado para comprender el porque de su formación.



Un poco mas adelante abandonaremos el carril y nos adentraremos en el tramo más espectacular, se trata de la Cerrada de Elias, una zona espectacular donde el río se estrecha entre altas paredes y que sortearemos mediante numerosos puentes y pasarelas pegadas a las rocas.







Una vez pasada la cerrada comenzaremos a subir de una forma más intensa y el río se abre un poco, y lo veremos unos metros por debajo nuestra.


Conforme se va abriendo el paisaje es señal de que nos acercamos hasta la central eléctrica.



Este puede ser el final de la ruta para una gran mayoría de senderistas, pero si estamos en buena temporada de lluvias aconsejo que se suba una intensa pendiente hasta el Salto de los Órganos. Hasta la central eléctrica son unas tres horas de camino y deberemos añadirle media hora más hasta el salto de los órganos. Incluso para los más atrevidos recomiendo un poco más de esfuerzo para poder contemplar la Laguna de Valdeazores (una verdadera joya). Ya digo que el final lo ponemos nosotros cuando queramos o podamos y es que el sendero tiene muchas posibilidades pero casi todas son de ida y vuelta por el mismo camino. Así que debemos de ser cautos para calcular lo que nuestras piernas pueden aguantar.


viernes, 15 de septiembre de 2017

Estanys Gemena. Valle de Boí

Exigente el sendero que nos conduce desde la caseta de información de Toirigo hasta los dos estanys de Gémena, aunque el esfuerzo de superar los más de 800 metros de desnivel se compensa con las vistas que disfrutaremos por gran parte del recorrido. 


En pleno Valle de Boí, pirineo catalán, y casi al final de la carretera L-500, una vez que pasemos Caldes de Boí y la caseta de información de Toirigo, nos encontramos un puente e inmediatamente una pequeña zona de aparcamiento a la izquierda. Es ahí donde dejaremos el coche y comenzaremos la larga caminata hasta estos lagos.



Nada más comenzar el sendero comenzaremos una fuerte subida a través de un precioso y copado bosque de hayas y abetos que nos proporcionará sombra durante casi un tercio del recorrido. solo tendremos algunos pequeños claros que nos harán ver la pronunciada pendiente que vamos subiendo.


La cascada de Sallent la oiremos y si nos acercamos un poco, con precaución, podremos verla aparecer entre los árboles.




Al finalizar el bosque la subida se suaviza un poco y llegaremos a una zona en la que atravesaremos numerosos arroyos a través de varios puentes.


Cuando veamos que los pastos se abren ante nosotros es que hemos llegado al Planell de Llubriqueto o Pla de la Cabana, un lugar donde se bifurcan los caminos. Veremos abajo y a la derecha un puente que cruza el río y una cabaña, deberemos ir en esa dirección (lo marcan también los letreros).


El sendero se encuentra al fondo a la derecha de este saco de valle y se trata de un tramo de fuerte subida a través de canchales y corredores de aludes iremos subiendo con paciencia hasta el umbral rocoso de los lagos.


Los lírios y las bonitas vistas son una perfecta excusa para detenernos y recuperar el resuello.





Tras unas tres horas de recorrido llegaremos hasta el primero de los lagos, y debemos de bordearlos por la derecha según el sentido de la marcha, para poder acceder al segundo.



Las vistas del primero cuando vamos hacia el superior es una maravilla.



El más elevado es de un aspecto más tosco que el primero ya que se encuentra rodeado de bloques de piedras, son muy diferentes uno de otro y eso a pesar del nombre que tienen de Gemenas (que viene del latín gemelas). 



Por encima de este último cae una cascada que procede de los Estanys Gelats y si queremos podemos llegar hasta la misma cima del Besiberri Sur tras otras dos horas de caminata.
Como siempre debemos de tener en cuenta que estamos en territorio de alta montaña y los peligros que ello conlleva, hay que ir preparados para cualquier cambio de tiempo y siempre valorando muy bien nuestras fuerzas.





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