Unos gritos roncos, asperos y parecidos a algo así como un "kirrik" delatan la presencia de esta pequeña ave marina que durante el invierno es visible por la Bahía de Cádiz. Fuera de esa temporada se encuentran en alta mar donde vuelan de forma incansable hasta detectar algún pez somero en el agua y lanzarse en un precioso y preciso picado para atraparlo.
Anidan en colonias muy juntos unos de otros y su abundancia depende de lo abundante que sea la zona en pequeños peces (morralla) y en nuestro caso lo que le permita a gaviota patiamarilla que prolifera una enormidad y es predadora de todo tipo de estas pequeñas aves y sus puestas y polluelos.
Su moño negro, punta del pico amarilla lo hacen inconfundible, además de su estilizada figura con cola ahorquillada y alas puntiagudas y grisáceas.
Cada vez son más las águilas pescadoras que podemos observar por la zona de la Bahía de Cádiz y zonas adyacentes del interior de la provincia, como los pantanos de Guadalcacín, Bornos, Barbate, etc. Es una fortuna poder contemplar cada invierno el aumento de ejemplares venidos del Norte de Europa aparte de los que ya crían en algunos de los citados embalses.
Los postes eléctricos o cualquier posadero que tenga algo de altura son los lugares donde ella se queda a la espera para poder dejarse caer sobre la lámina de agua y con una habilidad increible sacar el pez con sus poderosas garras muy curvadas y devorarlo en dicho posadero.
Es más fácil divisarlas posadas que en vuelo, y cuando lo hacemos es normalmente con alguna presa recién pescada entre sus garras y dirigiéndose a su lugar habitual donde devorarla. Como en esta ocasión en la que un poste solitario frente al que estábamos era el lugar elegido para la degustación de pescado bien fresco y poco cocinado.
Su curvado y largo pico lo hacen inconfundible al zarapito trinador, Numenius phaeopus, un limícola muy habitual por las salinas de la Bahía de Cádiz. Es muy huidizo y por ello no es fácil el poder "retratarlo", recela mucho y lo escuchamos primero y luego vemos el vuelo inconfundible de su silueta, es ahí donde aprovechamos para inmortalizarlo.
Es en esta época invernal cuando los especímenes europeos se dignan a visitarnos y podemos disfrutar de su presencia en nuestra Bahía. Curiosamente el traslado desde el norte de Europa lo hace costeando y al parecer es poco habitual que lo haga por el centro de los países.
El largo y curvado pico lo introduce incansablemente en los fangos intermareales de donde saca crustáceos, moluscos, gusanas...
Los grandes y constantes temporales de este verano de 2016 no han sido buenos para la observación de nuestras "Damas Blancas" en su migración hacia África por su paso natural de la Playa de la Barrosa, Chiclana-Cádiz. Pero en cambio este mes de septiembre con la bonanza climatológica y la llegada de nuestras amigas desde el Norte de Europa está generando jornadas memorables donde sea aglutinan bando tras bando y verdaderamente constituyen un espectáculo digno de ser visto.
Estos últimos días desde el pasado jueves 8 de septiembre hasta ayer sábado ha sido una constante el observar sus variados bandos, tanto en número como en formación, como aparecían por la zona de Sancti Petri, salinas de Carbonero y Playa de Camposoto hasta que tocaban La Barrosa y en la frontera con Conil se pierden mar adentro hacia las costas de África.
Algunos bandos han sido tan grandes, de más de 250 individuos, que era imposible "afotarlos" en su conjunto.
Esas formaciones que realizan, y que parecen tan estrictas, van variando en los diversos momentos de la travesía e incluso cuando pasan delante nuestra dan la sensación de ser muy desordenadas. Pero es solo la perspectiva la que nos infunde al error ya que cuando se alejan vemos como se alinean perfectamente. Si bien es cierto que hay momentos en los que el desconcierto hace que el grupo se deforme, hasta que alguna más adulta y decidida vuelve a trazar la ruta y todas la siguen.
Una cuestión que nos han puesto en evidencia el repasar las fotos es el ver que las patas forman una parte fundamental a la hora de planificar su vuelo y es que las bajan, estiran e incluso las entrecruzan para acelerar o frenar, subir y bajar su vuelo.
Tanta ansiedad están demostrando por iniciar el salto en este mes de septiembre que incluso con los suaves vientos de poniente de este domingo se han podido observar el salto de algún que otro bando al que hemos seguido hasta mar adentro para ver si se volvían debido a ese molesto viento sur.
Por las Bahía de Cádiz es muy habitual el poder observar a un pequeño limícola corretear por los suelos fangosos en busca de pequeños moluscos, insectos, gusanos... se trata del chorlitejo chico, Charadrius dubius, que anida en pequeños y precarias hendiduras del terreno que la hembra se preocupa de realizar en zonas arenosas.
Suele ser tolerante a nuestra presencia, aunque cuando percibe algo de peligro realiza movimientos hacia arriba y abajo sin mover las patas, antes de partir a otra zona más segura. Así mismo es frecuente si lo sorprendemos cerca de algún nido que imite el comportamiento de un ave herida para llamar la atención de depredador y retirarlo de las proximidades del nido.
Cielo azul, despejado, viento flojo de Sur-Este, mañana en la que los bandos pasan lo mismo tierra adentro que algunos muy grandes y muy mar adentro. Verlas en la distancia no resulta tarea fácil, pero un bando nos pasa muy cerca de nuestro oteadero, parece que una de ellas tiene una marca alar, Charo y Ana las observan bien con los prismáticos, de inmediato las cámaras echan humo y sin distinguirlas por el objetivo repasamos el bando, de unas 40, de arriba abajo "afotando" sin parar.
Primero intentamos verlas en la pequeña pantalla de la cámara pero no la llegamos a distinguir. En casa vaciamos la tarjeta sobre el ordenador y.... premio¡¡¡. Ahí esta una inmadura, con una marca en el ala izquierda de color rojo. Seguramente formará parte de algún estudio para poder comprobar cuando realizan el salto hacia África, su dispersión geográfica, en definitiva sus movimientos tanto para alimentarse como los de la migración (cualquiera que esté realizando dicho estudio no tendremos ningún inconveniente en pasarle dichas instantáneas).
En esta instantánea vemos incluso como a pesar de ser un ave inmadura, y probablemente de primer año, se coloca en primer lugar de todo el grupo y lidera el cambio de rumbo que se produjo tras unos momentos de dudas sobre hacia donde ir. Esto puede decir que se encuentra muy fuerte físicamente y que el instinto también está muy presente a la hora de discernir el momento del salto y la ruta a seguir para cruzar el mar en busca de África (?).
La pintura roja es adecuada debido a que es fácil distinguirla (relativamente), sobre el blanco inmaculado de las aves y además desaparece con el tiempo, evitando con ello cualquier interferencia en la vida natural de esta ave.
Como última foto tenemos otra de la misma espátula en la que se puede observar que incluso se nota el color rojo aún viendo el ala solamente por la parte superior. La intensidad del rojo es tal que incluso se ve a través del ala. Estas pequeñas invasiones en los delicados cuerpos de nuestra Damas Blancas permiten obtener valiosa información que sin lugar a duda contribuirán a conocer mejor sus costumbres y a contribuir con ello a mejorar las poblaciones.
El águila pescadora, Pandion haliaetus, continúa su expansión por toda la provincia de Cádiz y ya es posible verla frecuentemente y durante todo el año en zonas como los pantanos de Guadalcacín y Barbate donde cría en varios lugares. A la vez se está intentando aumentar su presencia en la Bahía de Cádiz y para ello se ha liberado un ave recuperada en Málaga, a la vez que se han instalado posaderos y plataformas de nidificación que faciliten su procreación.
La Bahía de Cádiz es un lugar idóneo donde esta peculiar rapaza encuentra un lugar perfecto para poder reproducirse y esperemos que medidas como las adoptadas recientemente contribuyan a que esta especie se asiente otra vez en nuestra zona.
Llega la primavera y los moritos, Plegadis falcinellus, se deja ver en grandes cantidades por la Bahía de Cádiz y la Janda exhibiendo sus colores con una intensidad radiante sobre todo en los días de sol. Cada año van creciendo las colonias donde crían y desde el parque nacional de Doñana se han extendido, afortunadamente, a todos los humedales cercanos de Huelva, Sevilla y Cádiz.
En época de cría adquieren un color general pardo oscuro con reflejos purpúreos y verdosos. Incluso el pico se vuelve de un color verde oliváceo.
En la espalda y plumas de las alas se pueden observar una gran variedad de colores y reflejos que van desde el verde al bronceado y violáceo, Y las alas rojizas, negras y verdosas. En definitiva toda una explosión de colorido que se aprecian en los abundantes días soleados de los que disfrutamos esta primavera.
De la época romana se remontan los "corrales" que existen en la costa noroeste de la provincia de Cádiz entre Rota y Chipiona y consisten en una forma artesanal de pesca única. En realidad consiste en aprovechar los movimientos intermareales en una zona rocosa y construir unos diques que sirven para retener a los peces y poder pescarlos.
El "corral" son unos muros artesanales de piedras del mismo lugar que se unen mediante ostiones y algas que hacen de cemento natural. Tienen una altura de aproximadamente medio metro y uno de ancho, en la parte más cercana a la orilla que aumenta considerablemente llegando hasta los dos metros de alto y otros dos de ancho en la zona de más profundidad.
Se hacen unos grandes "corrales" donde el pescado entra con la marea llena y cuando esta baja se quedan atrapados en el mismo, y es cuando los pescadores aprovechan para capturarlos.
Estos corrales son monumento natural y todavía son utilizados por numerosos pescadores que usan materiales específicos para la captura del pescado como son el tridente, la red manual de plomos y el cesto de esparto natural para guardar la pesca.
Llega el invierno a la provincia de Cádiz y cada vez son más los cormoranes que se quedan en nuestra tierra a pasarlo y es que están cambiando las costumbres y estas aves se han aclimatado tanto a nuestra tierra que ya no necesitan irse de ella. Y claro esto a no todo el mundo le sienta igual de bien y es que los "cuervos marinos" como dicen la gente de nuestras salinas no son siempre bien recibidos.
Nos llama la atención estar bien adentrados en fechas otoñales y observar como llegan por la mañana temprano a los esteros y junto a las garcetas grandes y reales rebuscan en los caños para llevarse su ración de pescado al buche.
La verdad es que es todo un espectáculo el observarlos como nadan todos intentando agrupar al pescado y cuando lo consiguen se convierte en un frenético zambullido para capturar todo tipo de peces. De ello también se aprovechan las grandes ardeidas que esperan pacientemente que la locura que se produce en el caño lleve hasta zonas más someras a los que huyen de los cormoranes para ellas clavarles su largo pico.
Ocho de la mañana de mediados de octubre de 2014, amanece en los esteros de Chiclana de la Frontera y cerca de la isla de Sancti Petri, en un día que se preve caluroso para la época en la que nos encontramos. Un grupo numeroso de espátulas come freneticamente en medio de una lámina de agua en la que los pequeños peces, crustáceos, camarones y demás forman parte de su dieta diaria. Lo hacen moviendo la cabeza de un lado a otro y detectando las presas con sus sensibles picos.
Un par de horas más tarde, y ya satisfechas, buscan la seguridad de muros e islotes donde parecen descansar. Nosotros aprovechamos para mirar las anilllas y banderolas que tienen y que nos dicen que la mayoría de ellas vienen de Holanda (las marcas naranjas así lo refrendan).
De pronto parece que algo les inquieta, nosotros estamos bastante lejos y no hay nadie por los alrededores. Depredadores tampoco. Pero si que notamos como se mueven, alguna de ellas revolotea de un lado a otro... hasta que de pronto unas cuantas inician un vuelo a ras de agua.
Poco a poco se van elevando y unas siguen a otras.
Al poco tiempo ya van adoptando una formación que nos es bastante conocida de participar en el estudio de la migración de esta zancuda y ver a cientos de bandos como utilizan nuestra costa para pasar hacia sus cuarteles de invierno en África.
Adultas y jóvenes se mezclan y parecen decididas a tomar la dirección adecuada, en primer lugar hacia la playa de la Barrosa y a continuación cruzar el mar hacia el continente negro.
Cada vez más lejos, cada vez más alto y cada vez más dirigidas hacia la zona de Torre Bermeja-Torre del Puerco que actuan de autenticas señales para que estas aves sepan por donde tienen que dar el salto.
No hay dudas, este grupo ya lo ha decidido y nada le impedirá cruzar, su destino es el sur y hacia el vuelan. No sabemos porque pero es un autentico placer el poder contemplar un espectáculo como este. LLegan, comen, descansan y vuelan hacia África.
Aquí os dejamos un pequeño vídeo de las espátulas comiendo freneticamente tan solo unos momentos antes de, no sabemos porque, iniciar el camino. Es indudable que se sienten fuertes, descansadas y bien alimentadas, así que ya nada les impide volar durante unas cuantas horas hasta atravesar el gran trozo de mar que nos separa desde La Barrosa hasta más abajo de Cabo Espartel.