miércoles, 7 de octubre de 2015

Santa Eulalia de Oscos. En el Occidente Asturiano

En pleno occidente asturiano y en la comarca de los Oscos se encuentra el pequeño pueblecito de Santa Eulalia de Oscos, rodeado de una exuberante naturaleza y que vive gracias a la agricultura y cada vez más al turismo rural que gusta de visitar una zona con un potencial tremendo en este aspecto.


La mejor manera de llegar a esta zona es desde Vegadeo, en la costa y tras unos 30 kilómetros de carretera de montaña pero en buen estado, llegaremos a este enclave que puede servirnos no solo para conocer el pueblo sino también el entorno de la comarca de Los Oscos.



El uso de lo que la tierra da conforman el aspecto de muchas de sus viviendas y otras que también están siendo rehabilitadas y es que la madera y la pizarra son los principales elementos que se utilizan en la construcción y que dan ese aspecto tan original y que tanto gusta a los visitantes.




Esta zona es reserva de la biosfera y a poco que hagamos una de las muchas rutas que se pueden hacer tanto andando como en coche comprobaremos que no se han equivocado los que promovieron tal nombramiento. El sitio es verdaderamente envidiable y la naturaleza se nos muestra en su máximo esplendor. Incluso en los más calurosos días del verano la abundancia de bosques permite que podamos disfrutar de unos paseos más que relajantes por sus alrededores.


Se hace obligatorio un paseo por el pueblo donde iremos descubriendo rincones de gran belleza y algunos de ellos en pleno proceso de rehabilitación, unos con más fortuna que otros, ya que es evidente que lo que atrae a los turistas es su entorno, su tranquilidad y las ganas de ver como era antiguamente el pueblo. 






lunes, 5 de octubre de 2015

Fragas do Eume, Paisajes de los Mil Verdes

Las Fragas do Eume son uno de los bosques de ribera mejor conservados en Europa y con nueve mil hectáreas de extensión y su baja densidad de población conforman un lugar perfecto para visitar en el interior de Galicia. Un sitio elegido hace más de diez siglos por los monjes para establecer allí el Monasterio de Caaveiro y que representa el centro geográfico de este vergel.


El río Eume lo vertebra desde su nacimiento en las montañas hasta que desemboca en Pontedeume y en su recorrido nos deja unas riberas esplendorosas conformadas por chopos, robles, alisos, fresnos y más de 200 especies de helechos y otras tantas de líquenes.



Son muchos los senderos que podemos hacer por este parque y todos son muy recomendables, aunque aquellos que finalizan en el monasterio de Caaveiro son los más espectaculares. Tan solo debemos de buscar los que más se adapten a nuestra condición física y coger la mochila y la vianda para disponernos a andurrear por estos bosque mágicos gallegos.


El acceso a dicho parque se hace en las cercanías de tres poblaciones como As Pontes, Pontedeume y Monfero y si bien las indicaciones no son lo que más caracteriza a estas tierras, esta falta de las mismas queda compensado por la increible amabilidad de los gallegos.


Es tanta la umbría que tienen estos terrenos que dicen que aquí no existe el verde sino que hay paisajes de "mil verdes".




jueves, 24 de septiembre de 2015

Espátulas y la Niebla

Año tras año comprobamos como la espátula no deja de sorprendernos a la hora de ese momento culminante que representa dar el salto desde las costas chiclaneras hasta las africanas. Y es que muchas veces el instinto y la necesidad de migrar pesa más que cualquier otra circunstancia climatológica por muy adversa que sea esta. Y la niebla representa uno de los factores que más puede influir a la hora de realizar el trayecto marino que nos separa de África, ya que puede desorientarla y las molestias en su sensible pico pueden ser altas. Pero esto no siempre es así.


Hace unos días amaneció en la playa de la Barrosa con una densa niebla que hacía imposible el vislumbrar ningún bando de nuestras "Damas Blancas" y por ello decidimos irnos hacia la zona de marismas a ver si conseguíamos descubrir algún bando que estuviese preparando su partida hacia el continente negro. Y cual fue nuestra sorpresa al comprobar como primero no había niebla en esa zona de marismas y segundo un enorme bando se levantaba e iniciaba el camino inequívoco hacia la costa. Se adentraba en una inmensa cortina de niebla que tenían  delante y que podemos apreciar encima de esas palmeras (no son nubes era niebla lo que se ve). De manera inmediata tomamos dirección al cantil que existe entre la Barrosa y la playa de Sancti Petri y desde un mirador conseguimos ver (que no "afotar") a ese bando como seguía marchando a media altura y en dirección Sur. 


Pero ahí no quedó todo ya que pudimos observar otros dos bandos de 27 y 30 individuos que siguieron al primero y de los que desgraciadamente no pudimos hacer fotos por la imposibilidad de enfocar entre tanta niebla. No se volvieron, siguieron a pesar de esa densa niebla y es que cuando se encuentran con fuerzas suficientes y el instinto migratorio se desencadena no hay quien las detenga.


Las Espátulas desde la Ermita de Santa Ana

Un lugar con una visión excepcional para observar el paso de bandos de espátulas en su camino migratorio hacia las costas de África es el pequeño montículo en el que se encuentra la ermita de Santa Ana, en Chiclana, desde el mismo se tiene una perspectiva que abarca desde Cabo de Roche hasta Medina y casi toda la  Bahía de Cádiz. En el mismo nos solemos apostar en algunas ocasiones y conseguimos visualizar como los bandos aparecen por la Bahía y toman dirección hacia la Isla de Sancti Petri y despues enfilan la playa de la Barrosa.


Es una delicia ver esos enormes bandos en fila y con la dirección bien clara por la costa hasta que en un momento determinado, finalizando la playa, cambian el rumbo y se adentran en el mar para atravesar esos duros kilómetros de océano antes de volver a tener contacto con la tierra firme.


Aquí os dejamos un vídeo grabado desde Santa Ana donde podemos apreciar como un bando recorre desde la playa de Camposoto, en San Fernado, toda la línea de costa hasta la Torre del Puerco, en Chiclana, atravesando Sancti Petri y la Playa de la Barrosa.


martes, 22 de septiembre de 2015

Mas Garzas y Espátulas

Ya hemos comentado en alguna ocasión como entre los bandos de espátulas que cruzan por la playa de la Barrosa, en Chiclana, en dirección hacia las costas de África se entremezclan otras aves y este verano de 2015 ya hemos captado varias imágenes en las que las garcetas comunes comandan esos auténticos escuadrones voladores.
El color similar de ambas especies hace que alguna vez, y debido sobre todo a la distancia y condiciones climatológicas, contemos y visualicemos solo a un grupo de nuestras "Damas Blancas", pero luego en casa y repasando la fotos aparecen imágenes curiosas como la que os mostramos aquí.


En esta ocasión se trata no de una garceta común que comanda el grupo, sino que son dos e incluso hay una tercera que va un poco más atrás pero en el pelotón de cabeza. Es curioso como estas aves mucho más pequeñas que las espátulas, y se supone con menor capacidad de vuelo, aparecen con cierta frecuencia en estos "pelotones migratorios" y siempre "guiando" a estos grupos.


lunes, 21 de septiembre de 2015

Paseo por Arriba de la Playa de las Catedrales

La hermosísima playa de Las Catedrales, en la costa cantábrica de Lugo, hace las delicias de cualquier persona que se atreva a bajar a sus arenas y pasear cuando la marea baja lo permite. Es un breve paseo que recompensa bastante ya que el espectáculo natural es único. Pero hoy os propongo una ruta que no la hace casi nadie y que proporciona otras vistas de este monumento natural.


El sendero discurre por casi todo el filo de la playa, pero por arriba de los acantilados, y hay una zona que se encuentra habilitada para pasear por ella, pero otra no.


Si partimos desde donde se encuentra la bajada hacia las arenas tomaremos dirección hacia una pasarela de madera en dirección Ribadeo.


Desde las alturas comprobaremos como más allá de la zona visitable existen otros lugares donde el mar ha realizado la misma erosión sobre las rocas, son calas imposibles de visitar pero que esta pasarela nos permite ver desde arriba.


Alguna tiene incluso alguna bajada habilitada y podemos descender hasta la arena, siempre teniendo en cuenta que el estado de la mar lo permita.


El sendero finaliza en un mirador, aunque si queremos podemos seguir hacia otras playas, yo recomiendo que disfrutemos de las vistas de ese lugar y volvamos sobre nuestros pasos.





Volveremos al lugar de la visita oficial y tomaremos el sendero hacia el lado contrario, pasaremos por los aparcamientos y seguiremos pegados a los acantilados por un estrecho sendero. Este no está señalizado oficialmente, pero no existen problemas en hacerlo. Eso si debemos de tener la suficiente prudencia como para no acercarnos mucho hasta el borde. Si lo hacemos así y además evitamos hacerlo con viento, no tendremos problemas.


Desde arriba veremos esas "catedrales" que anteriormente admiramos por abajo e igualmente comprobaremos la cantidad de gentes que visitan este monumento.



Ni que decir tiene que la belleza que tiene desde abajo también es apreciable, desde otro punto de vista, desde esta altura.


Incluso podemos seguir hacia la zona en la que ya el mar no nos deja verla desde abajo, y es ahí donde se comprueba como poco a poco el mar va esculpiendo caprichosamente estas hermosas catedrales.


Iremos paseando hasta que lleguemos a una cala, donde el sendero se va hacia el interior y volveremos pegados a la carretera hasta la zona de aparcamientos donde hemos dejado el vehículo. Tardaremos aproximadamente una hora en realizar este bello recorrido que nos ofrece otra perspectiva de la playa de Las Catedrales.


viernes, 18 de septiembre de 2015

Garceta Común Guiando a las Espátulas que Migran

No es nada raro que otras aves se unan a los bandos de espátulas, que se encuentran migrando hacia las costas africanas, y realicen el "viaje" con ellas. Lo vemos año tras año como flamencos, ibis, garzas,etc se entremezclan con las "Damas Blancas" y parecen que se aprovechan de su compañía para que el largo recorrido que les separa de su destino sea más cómodo. Pero recientemente observamos una circunstancia que hasta ahora no habíamos visto, al menos nosotros, y es que una garceta común se situaba unos metros por delante de un bando de unos 30 individuos y parecía que el bando era el que seguía la estela de ella.


En primer lugar pensamos que la garza volaba hacia otro destino y que simplemente era una casualidad y que pronto el bando de espátulas la superaría y dejaría atrás, o bien la garza cambiaría el rumbo hacia tierra y se acabaría el bonito espectáculo.


Pero nada más lejos de la realidad, la garza puso rumbo hacia mar adentro, y el grupo la seguía y la seguía hasta que las perdimos de vista en clara dirección Cabo Espartel. En otras ocasiones vemos como incluso algunas aves llegan a comandar estos grupos que están en migración, pero ver como es el grupo el que sigue a cierta distancia a una ave de otra especie es la primera vez que lo constatamos. Y es que realmente esta curiosa migración no deja de sorprendernos cada día.


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