lunes, 23 de noviembre de 2015

San Cibrao. Lugo

San Ciprian, en castellano, es un pequeño pueblo de la costa lucense que tiene un bonito paseo desde su casco urbano moderno hasta la pequeña insula que conforma el faro y su barrio pesquero antiguo. Perteneciente al termino municipal de Cervo y situado en la comarca de la Mariña Occidental, es una pequeña península frente al mar Cantabrico.


Justo donde se encuentra su playa, por cierto con bandera azul, existe un paseo marítimo que poco a poco nos acercará hasta la zona del puerto pesquero.



Podemos hacer el camino de ida por la parte de la derecha y veremos como el mar se adentra más alla del pueblo y se muestra más tosco que en el interior de nuestra izquierda.


Poco a poco llegaremos en unos 15 minutos a la zona más alta y que alberga el faro.




Desde esa zona tendremos vistas hacia Os Farallons que es un grupo de tres islas que parecen guardianes de la entrada al puerto pesquero. Aunque este se encuentra protegido por un rompeolas que se llama Anxuela.




Bajaremos e iniciaremos el retorno hacia la zona urbana por nuestra derecha e inmediatamente nos adentraremos en un pequeño y coqueto barrio pesquero con una singular forma tanto de sus casas como de sus calles adornadas por macetas de colores.




Al final de la bajada llegaremos nuevamente al puerto desde donde volveremos a la zona urbana moderna de donde partimos anteriormente. Un paseo muy cómodo y apto para todos los públicos.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Ruta Circular Monasterio Caaveiro. As Fragas do Eume

Un recorrido por lo más profundo de las Fragas do Eume y sin lugar a dudas su ruta más llamativa y visitada es la que lleva hasta el Monasterio de Caaveiro y nosotros elegimos la que parte desde el centro de interpretación de As Neves.



En dicho centro de interpretación, no bien indicado como casi todo en la bella Galicia, nos aconsejarán e indicarán sobre las distintas rutas que podemos hacer de una forma muy amable. En este caso notros optamos por una ruta circular que comienza y acaba junto a la central hidroeléctrica de Ventureira. Y para llegar al comienzo de nuestra excursión deberemos de seguir unos 5 kilómetros por una carretera local muy estrecha, pero en buen estado, hasta que lleguemos a una zona de aparcamiento, ahí dejaremos nuestro coche y lo cambiaremos por las botas y la mochila.


Terminaremos de bajar por la carretera y cruzaremos el puente sobre el río Eume, vemos como se va encajonando y es por su orilla izquierda por donde se desarrolla la primera parte de nuestro recorrido.


Pasaremos la zona de la central hidroeléctrica de forma paralela al río y por su orilla izquierda.


El bosque es de una inmensa riqueza donde el verdor de las plantas y árboles nos llama poderosamente la atención a los que venimos desde el sur.


La cámara de fotos hecha humo porque se suceden los rincones de gran belleza donde solo se escucha el correr del agua y el cantar de las aves de ribera.


También son numerosas las correntías que descienden de la montaña y que en temporada de lluvias dificultarán la ruta.





A la hora aproximadamente veremos como un puente cruza el río hacia su orilla derecha y es ahí donde comenzaremos la subida hacia el monasterio de Caaveiro.



Este fue fundado en el 936, aunque dicen que ya anteriormente existía, y existe en verano un servicio de guías gratuito que nos llevarán por las distintas estancias y explicarán toda la historia que encierra este mágico lugar.


Luego de terminar dicha visita podemos aprovechar las ruinas de un viejo molino que se encuentra un poco más abajo del monasterio y donde nos sabrán a gloria las viandas que llevemos. 




Una vez descansado y disfrutado de tan encantador lugar iniciaremos el camino de retorno por la orilla izquierda del río Eume pero esta vez en una prolongada subida hasta el lugar de comienzo de la ruta.


Se trata de un ancho carril donde ya la vegetación predominante esta conformada por los eucaliptos de repoblación.


Conforme vallamos subiendo veremos al fondo el río encajonado entre laderas cubiertas de frondosos bosques autóctonos de los que no quedan muchos ya.


Tras unos 45 minutos de subida este carril desemboca en la estrecha carretera que tomamos al comienzo y deberemos de bajar unos metros más para llegar hasta donde se encuentra el coche. En total son unas dos horas y media de caminata que se alarga un poco más por la visita y las distintas paradas que realizaremos para disfrutar de los distintos paisajes que nos ofrece este fenomenal bosque llamado las Fragas do Eume.



lunes, 16 de noviembre de 2015

El Rabilargo: del Sudeste Asiático a la Península Ibérica

Un caso curioso en la ornitología es sin lugar a dudas el de los rabilargos, Cyanopica cookii, un ave de bonitos y llamativos colores negros, azul, blanco y cola larga y azulada. Que tiene una distribución mundial  tan llamativa como sus colores ya que existe en el sudeste asiático desde Rusia hasta Japón, Corea y Rusia y también en la Península Ibérica.



Dos poblaciones únicas a nivel mundial separadas por miles de kilómetros de distancia y sobre ello existe alguna teoría de introducción de marinos portugueses que no parece muy creible pero que no se tienen argumentos para desecharla. Otra es que nuestra población sea una secuela  de las glaciaciones y por ello esa distancia de más de 8.000 kms de distancia entre una y otra.


En el centro de España es muy habitual el poder observarlos y en Andalucía se ve por Sierra Morena Oriental y Granada, así como en Doñana. Concretamente en este último es muy frecuente en El Acebuche donde solo tenemos que dejar migas de pan sobre las mesas para poder ver como acuden a recogerlas.


jueves, 12 de noviembre de 2015

Cascada de la Seimeira. Asturias

Desde Santa Eulalia de Oscos (Asturias), en plena reserva de la biosfera, se encuentra esta fácil ruta que puede hacerse incluso en los días más calurosos del verano, ya que el frescor, la sombra y el agua no faltan. La espectacularidad de un salto de agua de más de 30 metros hacen que el paseo de unos 7 kilómetros (total ida y vuelta) quede recompensado por esta bella imagen.


Seimeira, en asturianu, significa salto o cascada. Para comenzar la ruta seguiremos la señalización del área recreativa de Pumares, a menos de un kilómetro una vez pasado el pueblo. Justo ahí es un buen lugar para dejar el coche y comenzar la ruta por el carretín asfaltado que hay frente a esta. Este es un buen sitio para a la vuelta reponer fuerzas.


Atravesaremos el pequeño pueblo de Pumares y seguiremos por la orilla izquierda del río, primero por un carril y luego por un sendero que no se separa del río.



El río Agüeira será nuestro acompañante y si vamos en época de crecidas habrá que tener cuidado porque parece que el sendero se puede quedar cubierto por las aguas.


Paredes de piedras sostienen los lados del sendero y el musgo recubre estas dando un precioso aspecto en plena sintonía con el bosque que cruzamos.


Viejas construcciones jalonan el recorrido y son muestras de las duras condiciones en las que antiguamente vivían en estos montes. 



Un conjunto de casas derruidas es lo que queda del pueblo de Ancadeira.


Al poco llegaremos a un claro del bosque donde existen algunos bancos y mesas, se trata del Valle del Desterrado, un lugar con una bonita historia que merece la pena detenerse a leer en el cartel explicativo.

Un poco antes de la cascada nos encontraremos una bifurcación, hacia la derecha en 300 metros llegaremos a nuestro destino. Si queremos andar un poco más seguiremos por el de la izquierda hasta el pueblo de Busqueimado.


Al poco aparecerá delante nuestra esa hermosa caida de agua que podremos ver desde abajo y si tomamos un pequeño sendero antes de llegar a ella, a la derecha, y en una corta subida tendremos otra perspectiva.


La vuelta es por el mismo sendero y llegaremos al área recreativa donde tendremos sombra, mesas y sillas y algún que otro arrendajo que se dejará "afotar" si le ponemos algo de pan.




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